La clave SMART para conseguir tus objetivos

La metodología de Coaching es clave para ayudarte a conseguir ‘SMART IZAR’ tus objetivos de mejora o cambio en tu vida. Sigue nuestra ruta y define paso a paso aquello que te has propuesto.

Esperamos que nuestra infografía de la ruta del SMART te ayude a motivarte para llegar al éxito que te mereces.

Recuerda que una estrategia plasmada en un buen plan de acción es clave para conseguir los objetivos que te propongas.

gas.

Cambia tus creencias limitantes en 9 pasos

En cualquier modelo de coaching se utiliza como instrumento básico el planteamiento de objetivos y la definición de una dirección para llegar a ellos. Una vez definido lo que se quiere conseguir hay que trabajar en qué es lo que impide que se consiga.

Las creencias limitantes son uno de los mayores obstáculos que nos podemos encontrar para alcanzar nuestras metas.

Las creencias son nuestras percepciones de la realidad y actúan como profecías auto-cumplidas. Si tú crees que no eres muy agradable, actuarás con los demás de una manera que te lleve al rechazo, aunque no desees que esto suceda. Si crees que eres agradable, te acercarás y relacionarás con los demás de forma que el resultado confirme esta creencia.

Por tanto, las creencias son principios de conducta y nos hacen actuar como si fueran ciertas.

Con una buena actitud hacia el cambio y a través del conocimiento de diferentes herramientas, podemos modificar aquello que pensamos que somos capaces o no capaces de hacer.

Con este post os invitamos a seguir unos pasos para cambiar las creencias limitantes.

1.- Identifica una situación de dificultad en tu vida que deseas cambiar.

Ejemplo: “Me pongo nervioso-a y me cambia la voz, el cuerpo y los gestos cada vez que me expongo a un grupo de personas delante del que hablar”.

2.- Detecta la creencia que está detrás de esta actitud y que deseas cambiar.

Ejemplo: “Soy incapaz de hablar en público. Soy una persona tímida, insegura, no me gusta ser el centro de atención”.

3.- Pregúntate con sinceridad: ¿es al 100% cierta esta creencia?.

Es probable que te des cuenta de que no hay nada de lo que podemos estar seguros al 100%. ¿De qué te vale entonces seguir aferrado a esta creencia si no te trae más que problemas?

4.- Piensa en cómo se ha originado dicha creencia.

¿Has sido tú mismo, tu experiencia, otros? ¿Quién o qué te hizo crear esta creencia? Si no lo sabes ni tienes ejemplos de tu vida para ilustrar esta creencia, seguramente se trate de una creencia irracional o inconsciente, sin fundamentación objetiva. Razón de más para desecharla.

5.- ¿Qué beneficio secundario o invisible te aporta esta creencia?

Todas nuestras acciones conllevan un beneficio, aunque no seamos conscientes de ello. Fumar por ejemplo nos puede relajar, pensar que somos tímidos nos aleja de la necesidad de exponernos a los demás y nos mantiene en nuestra zona de confort.

6.- ¿Cómo eres, cómo actúas, cómo es tu vida cuando crees en esta creencia?.

¿Te acerca o te aleja de tu objetivo?

7.- Escoge una creencia potenciadora, contraria a la creencia anterior.

Crea una afirmación clara y concisa que te ayude a acercarte a tu objetivo.

8.- Encuentra situaciones de tu vida que demuestren que esta nueva creencia tiene sentido.

Piensa en qué otros ámbitos o momentos anteriores de tu vida tu actitud correspondía con esta nueva creencia, aunque sea en una pequeña porción.

9.- Empieza a introducir esta nueva creencia en tu vida a través del lenguaje y pequeñas acciones.

Cuando te hablas a ti mismo y cuando hablas con los demás emplea palabras relacionadas con la nueva creencia. Actúa conforme a esta nueva creencia. No tiene que ser de golpe, sino poco a poco. Empieza a tomar pequeñas acciones que respalden la nueva creencia para ir demostrándote a ti mismo que ésta es más real que la anterior.

Consigue tus objetivos a través de tu pasado

Cuando tratamos de definir estrategias para conseguir nuestros objetivos, nos solemos centrar en lo que sucederá, y nos preguntamos ¿Cómo imagino mi futuro?

Nuestros sueños se proyectan en el futuro, y nuestras ilusiones se basan en alcanzar esos sueños porque pensamos que podemos realizar acciones para poder influir en nuestro futuro. Sin embargo, con frecuencia nos olvidamos que nuestro pasado en el que hemos conseguido anteriormente muchos objetivos personales o profesionales es la base sobre la que se construye nuestro futuro, por lo que nos tendríamos que preguntar:

«¿Cómo creo una conexión, un puente, entre el pasado (por ejemplo, un proyecto de éxito) y el futuro?».

Este Modelo de la Cimentación inspirado por un sistema de planificación visual, ayuda a entender cuáles fueron los recursos que utilizamos para conseguir los objetivos pasados y así, los podemos volver a utilizar para conseguir los futuros.

Te proponemos que definas un marco temporal -por ejemplo, el proyecto X del cliente Y, o el intervalo que va desde la creación de una empresa hasta la actualidad-, y te remontas al principio de ese proyecto o intervalo, solo o en grupo. Luego añades lo siguiente a la cronología:

• Tus objetivos (entonces)

• Lo que aprendiste

• Los obstáculos que superaste

• Los éxitos

• Las personas implicadas

Nosotros añadiríamos al modelo un punto más, y es que hagas explícito las cualidades personales que consideras como tus puntos fuertes, y que también son la causa de haber superado los obstáculos y haber conseguido los objetivos. También es muy importante que preguntes a las personas implicadas en la consecución de los objetivos, cuáles creen que son tus puntos fuertes. Es un ejercicio muy sano, y la respuesta a veces nos sorprende.

¿No crees que es mucho más fácil tomar conciencia de los factores que te hicieron conseguir tus objetivos para “agarrarte” a ellos, empoderarte y emprender la acción?

Este modelo completado te ayudará a tomar conciencia de los recursos que necesitas y que tienes a tu alcance.

 

Ventajas de trabajar durante el mes de agosto

Trabajar durante el mes de agosto es una excelente oportunidad para mejorar los resultados en tu puesto de trabajo.

Durante el resto del año, actuamos respondiendo a las demandas urgentes de nuestros superiores, clientes o compañeros. Vamos en piloto automático. Durante el mes de agosto, el entorno se relaja, las cosas no son tan urgentes. Aprovechemos esta ventaja para ser proactivos hacia el cambio, salir de nuestra zona de confort y tomar conciencia sobre lo que realmente es importante para poder mejorar nuestro desempeño.

¿Cómo valoramos lo que es más importante?

Primero, haciendo un listado de las cosas que queremos cambiar, y eligiendo aquello con lo que nuestro puesto va a obtener más beneficios.

Segundo, definiendo correctamente el objetivo para definir un plan de acción que nos ayude a conseguirlo, por ejemplo, mejorar la atención al cliente. Este objetivo, así definido, es muy general, y debemos definirlo de forma más específica para poderlo abordar mejor, por ejemplo, mejorar el proceso de entrega de pedidos al cliente.

Seguidamente, para que obtener más motivación, debemos fraccionarlo en metas más pequeñas,por ejemplo, modificar el documento de entrega de pedidos y redactar una email informativo sobre el cambio de procedimiento.

Por último,  definimos cómo lo vamos a hacer, indicando las tareas concretas necesarias para obtener esas metas, asignando una fecha de inicio y fin determinadas.

De esta manera, y siguiendo con el ejemplo, conseguiremos varios beneficios a partir de septiembre,  mejor organización y calidad en el trabajo, ahorro de tiempo en la entrega de pedidos y mayor satisfacción del cliente.

Además, mejoraremos nuestra autoestima si nos valoramos y nos felicitamos  por los avances, no subestimando nunca el resultado, de esta forma, cargaremos nuestras pilas de motivación interna para superar los retos que nos ofrecerá el resto del año.

10 Técnicas para evitar la procrastinación y tener éxito en tu búsqueda de empleo

1.- El pilar de la “Responsabilidad”

Responsabilízate de tus acciones. Es imprescindible que adquieras compromisos pequeños para poco a poco ir acercándote a la meta final.

“O lo haces o no lo haces. Intentarlo no sirve”.

2.- Sueña en grande pero márcate pequeños objetivos

“Nada sucede si primero no ha habido un sueño”. Soñar en grande no sólo nos permite ilusionarnos, motivarnos, empujarnos hacia algo deseable y maravilloso. Soñar nos abre perspectivas, nos descubre increíbles recursos internos que tenemos escondidos o difuminado, cualidades que nunca hubiéramos imaginado tener, habilidades que no creíamos poseer.

Una meta gigante debe producir una especie de chispa, una motivación enorme, y también debe suponer un desafío importante, debe ser algo difícil de alcanzar, pero no imposible. Para que la meta te haga moverte y actuar, debe ser lo más concreta posible, y fijada en el tiempo.

Es fundamental marcarse metas gigantes y ambiciosas, pero para llegar a ellas debemos marcarnos pequeños objetivos.

– Define un objetivo a medio plazo que quieras conseguir y que te resulte desafiante y
difícil.
– Define un primer minúsculo paso o acción que te encamine hacia el objetivo.
– Decide una fecha concreta para realizar esa pequeña acción.
– Puntúa del 1 al 10 el nivel de esfuerzo que te supondrá realizar esa pequeña acción.
– Puntúa del 1 al 10 tu nivel de convicción de que vas a realizar este pequeño primer paso.
– Si has puntuado tu nivel de esfuerzo por encima del 7 o tu nivel de convicción por debajo
del 7, debe realizar ajustes en tu primera acción. Puede ser reduciendo la dificultad de
esa primera pequeña acción aún más, o poniendo una fecha más lejana.
– Sigue reduciendo y haciendo más sencillo este primer pequeño paso hasta que tu nivel de
convicción de que lo vas a realizar sea por lo menos, de un 9.

3.- Planifica tus tareas y actúa.

Para evitar la procrastinación, la planificación es el mejor remedio. Obtén un control más exhaustivo de tu día a día, escribiendo tus metas diarias.

En ocasiones el verdadero problema surge cuando tienes que ponerte en marcha, cuando tienes que pasar del “pensar” al “hacer”. En ese momento es probable que se te haga un “nudo” la cabeza y no sepas qué pasos dar.

Identifica las tareas que vas a realizar y escríbelas en un papel. Sólo por el hecho de escribirlas, se convierten en un compromiso más firme. Tarea 1…, tarea 2… y tarea 3… ¡así de fácil!

4.- Divide las tareas en subtareas

Desglosa las tareas grandes en subtareas hasta que puedas hacer alguna de ellas en un solo día.

5.- Establece plazos para cada subtarea

Una tarea sin fecha límite está condenada a su continua postergación. Se quedará pendiente en nuestra legendaria lista de “cosas por hacer”.

6.- Practica el método A-B-C todos los días

Es clave tomar conciencia de la importancia de cada una de tus actividades diarias. Cuando elabores tu lista de tareas diarias pon una A, B o C delante de cada tarea según su importancia. Lo que tienes que preguntarte en cada tarea es: ¿Qué pasaría si lo dejara para mañana?

“A” (Graves consecuencias): Se pondrá esta letra para las tareas más importantes e imprescindibles. Es algo que tienes que hacer si o sí. Y tendrá graves consecuencias (estrés, frustración, prisas…) si lo dejas para mañana.

“B” (Consecuencias leves): Es una actividad que es importante que hagas hoy pero cuyas consecuencias son de menor alcance que las de LETRA A.

“C” (Sin consecuencias): Tareas de poca relevancia. No pasaría nada si se aplazara para mañana. Pueden ser ejemplos: llamar a un amigo, ir a recoger un paquete de correos, quedar con el vecino para tomar algo…

Utiliza este método para darte cuenta de cuanto procrastinas. Cuando queden tareas de letra “a” por hacer y hayas dedicado tiempo a tareas de letra “b” y “c”; habrás procrastinado. Si aplazas tareas por falta de tiempo, que sean las de letra “c” (sin consecuencias) y alguna de letra “b” pero asegúrate de CUMPLIR LAS MÁS IMPORTANTES.

7.- No te sobrecargues de trabajo

Se realista y ponte una cantidad de tareas diarias que sepas que eres capaz de cumplir.
Tener una lista interminable de tareas pendientes te hace sentir impotente. No cumplir una tarea propuesta un día no es grave. Pero si se convierte en un hábito puede llegar a generarte frustración, estrés y pensamientos negativos que jugarán en contra de tu productividad.

8.- Controla tu exceso de motivación

No empieces con mucha motivación haciendo una tarea todos los días y modera tu impulso del momento, porque tendrás dificultad para mantener el hábito.

9.- Ponte presión social

Comunica tus metas diarias y los resultados que esperas a la gente que más quieras. Asegúrate que esa persona pueda comprobar tu trabajo. De esta manera sacarás lo mejor de ti para mantener tu palabra y te motivarás a cumplirlo.
Tomar conciencia del concepto de procrastinación y de algunas técnicas para evitarla te llevará por un camino más recto y más corto hacia tu inserción laboral.

10.- Recompénsate

Saber que tienes un tiempo limitado para trabajar y que luego podrás hacer algo que te gusta te motivará a trabajar más y mejor. Prométete algo sencillo cada vez que cumplas tu planificación diaria y verás que satisfacción.

¿Qué hubiera sido de tu vida si…?

Alguna vez te has preguntado que hubiera sido de tu vida si, hubieras cogido ese tren, si hubieras aceptado esa oferta de trabajo, si hubieras ido a cenar con esa persona a la que le dijiste que no…
Nuestra vida está llena de decisiones importantes que son determinantes para nuestro futuro y que en muchas ocasiones ni siquiera somos conscientes de las consecuencias positivas o negativas que puede suponer lo que estamos dejando de hacer.

Reflexiona. ¿Qué es lo que te impide dejar de hacer algo? ¿Por qué no te atreves? ¿A qué tienes miedo?
Quizá piensas, que no eres capaz de hacer algo, o que no te lo mereces, o que mejor lo haces mañana, o que para qué intentarlo si ya sabes lo que va a pasar…

¿Crees que te has perdido algo importante en tu vida por no tener la iniciativa suficiente para cambiarla?

Me gustaría que a partir de ahora cuando tengas que tomar alguna decisión en tu vida te preguntes ¿Qué es lo peor que me puede pasar? Y cuando obtengas la respuesta te preguntes ¿Qué es lo que voy a hacer para evitar que me suceda eso peor que he pensado? … y ahora, pregúntate también ¿cuándo he tenido iniciativa en mi vida?, ve a esa situación, cierra los ojos y observa lo que ves a tu alrededor, los colores, las formas, escucha los sonidos, siente tu cuerpo, nota tu respiración… estás bien… guarda ese momento en tu mente y cuando sientas que te falta iniciativa, cierra los ojos y vuelve a ese momento.

Atrévete, rompe con tus miedos y no te subestimes, si crees que existe alguna posibilidad de conseguir mayor felicidad.

Te invito a que veas este vídeo ¿Te imaginas cómo hubiera sido tu vida si en una tarde cualquiera te hubieras atrevido a acercarte a esa persona que llamó tu atención en la fila mientras esperabais para tomar un café? ¿Y si hubiera sido el amor para toda tu vida?